286 años para la igualdad: las dominicanas que llevaron a la ONU la urgencia de desmontar un sistema que empobrece a las mujeres

NUEVA YORK.– Si el mundo sigue al ritmo actual, las mujeres tendrán que esperar 286 años para alcanzar la igualdad económica con los hombres. No es una metáfora: es la proyección de ONU Mujeres, y resume con brutal claridad por qué más de 8,000 personas se reunieron esta semana en la sede de Naciones Unidas para la 70ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), el foro global más importante sobre los derechos de las mujeres.

Tres dominicanas tomaron la palabra el pasado viernes 13 de marzo en un panel que puso el foco donde más duele: las estructuras patriarcales que sostienen la pobreza femenina. Gloria Reyesministra de la Mujer desde enero de este año; Mercedes Canalda de Beras-Goico, presidenta ejecutiva de Banco Adopem; y Elsa Gómez, una emprendedora de Santo Domingo que se gana la vida en el negocio de la demolición y venta de materiales de construcción reciclados —un sector donde ser mujer sigue siendo una rareza que incomoda—.

Mientras en República Dominicana los feminicidios aumentaron un 29% en un solo año, tres mujeres —una ministra, una banquera y una emprendedora que demuele paredes y prejuicios— exigieron en la CSW70 que la igualdad deje de ser una promesa aplazada

Un país que avanza en papeles pero retrocede en cuerpos

Mientras el país escaló 21 posiciones en el Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial, la realidad cotidiana de las mujeres cuenta otra historia: República Dominicana registró 89 víctimas de feminicidio en 2024, un aumento del 29% respecto a los 69 casos de 2023, según datos de UNICEF. La incidencia de pobreza en hogares con jefatura femenina alcanza el 20.1%, frente al 17.8% en hogares dirigidos por hombres, como alertó el CUDEM en vísperas del 8 de marzo.

No se puede hablar de inclusión financiera sin hablar de violencia. No se puede celebrar el acceso al crédito cuando el sistema sigue matando mujeres. Esa es la tensión que atraviesa cualquier debate sobre la brecha de género en el país y que las organizaciones feministas dominicanas llevan décadas denunciando.

Gloria Reyes: del discurso institucional a la deuda pendiente

La ministra Reyes, quien asumió el cargo en enero de 2026 con una agenda centrada en el cuidado como política pública y la autonomía económica de las mujeres, fue directa en su intervención ante la ONU: "La desigualdad de género no se sostiene solo en brechas legales o económicas; también se alimenta de creencias profundamente arraigadas que siguen asignando a las mujeres la carga del cuidado y limitando su autonomía".

Su participación en la CSW70 fue precedida por un proceso de consulta nacional en el que participaron más de 4,000 mujeres y más de 200 representantes de la sociedad civil, impulsado por el Ministerio de la Mujer junto con Naciones Unidas y la Embajada del Reino Unido, para elaborar el informe país presentado ante la comisión. Además, Reyes asumió en febrero la presidencia pro témpore del Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica y República Dominicana (COMMCA), donde llamó a los gobiernos de la región a "transformar las causas estructurales de la violencia".

Elsa Gómez: la mujer que demuele paredes y un sistema

Elsa Gómez es una mujer que todos los días entra a obras de demolición en Santo Domingo, un espacio donde los hombres la miran con extrañeza y donde ella responde con resultados.

"Lo más importante para mí como mujer es trabajar y luchar cada día para avanzar", dijo Gómez ante el auditorio de la ONU, según recogió la agencia EFE. Con su negocio de materiales de construcción reciclados ha pagado su carrera universitaria, la casa de su madre y la educación de sus hijos.

La historia de Elsa no es inspiracional en el sentido vacío que suelen darle los comunicados corporativos. Es la evidencia de lo que las feministas latinoamericanas llevan décadas señalando: que las mujeres pobres sostienen economías enteras con su trabajo invisible y precarizado, y que cuando logran salir adelante lo hacen a pesar del sistema, no gracias a él. El dato lo confirma: el 86% de las mujeres emprendedoras en América Latina lo hace por necesidad, no por oportunidad. No eligen emprender; no tienen otra opción.

La trampa de la inclusión financiera sin justicia estructural

Mercedes Canalda de Beras-Goico, al frente de Banco Adopem, planteó que "romper los sesgos no es solo un desafío social, es una responsabilidad concreta del sector financiero". Su entidad atiende a más de 540,000 emprendedoras en República Dominicana.

Los datos son relevantes: la Fundación Microfinanzas BBVA, a la que pertenece Adopem, opera en cinco países latinoamericanos y atiende a 1.8 millones de mujeres emprendedoras de escasos recursos. De quienes logran salir de la pobreza a través de sus programas, 7 de cada 10 son mujeres. En República Dominicana, la entidad otorga créditos a mujeres rurales sin exigir la titularidad de la tierra —que suele estar a nombre de los hombres—, y es, según el BID, la única institución que aprueba montos mayores a las mujeres con iguales condiciones.

Sin embargo, hay que leer estos avances con ojo crítico. El acceso al microcrédito, por sí solo, no transforma las condiciones estructurales que empobrecen a las mujeres. En América Latina, según la CEPAL, el 25% de las mujeres no cuenta con ingresos monetarios propios —frente al 10% de los hombres—, y solo el 33% toma decisiones financieras de forma autónoma, según CAF. Darle un préstamo a una mujer que no tiene autonomía sobre su propio dinero es poner un parche sobre una herida que requiere cirugía.

Como señaló Michelle Muschett, subsecretaria general de la ONU y directora regional del PNUD: "La igualdad entre mujeres y hombres exige mucho más que voluntad: requiere de consensos e instituciones eficaces para transformar sesgos que restringen oportunidades y libertades".

La brecha digital: otra capa de exclusión que se acumula sobre las mujeres

Al problema del dinero se suma el de la conectividad. Según la CEPAL, el 40% de las mujeres en América Latina no accede a internet por falta de recursos o conectividad. En un mundo donde cada vez más trámites, oportunidades laborales y servicios financieros migran a lo digital, estar desconectada es otra forma de exclusión económica.

Iniciativas como Comunidad Emprendedora Digital, impulsada en República Dominicana por la Fundación Microfinanzas BBVA y el BID, han capacitado a más de 5,600 mujeres en habilidades digitales. Pero la escala del problema —millones de mujeres sin acceso— exige respuestas de política pública, no solo de cooperación internacional.

Lo que está en juego: más allá de los paneles en Nueva York

La CSW70 sesiona hasta este jueves 19 de marzo. Las conclusiones que se adopten marcarán la hoja de ruta global en un momento donde, como advirtió Amnistía Internacional, los derechos de las mujeres enfrentan una creciente reacción global que amenaza con revertir décadas de conquistas.

En República Dominicana, el desafío es doble. Por un lado, sostener los avances institucionales: la nueva gestión del Ministerio de la Mujer, la presidencia del COMMCA, la consulta nacional que recogió las voces de miles de mujeres. Por otro, enfrentar la realidad que los índices no capturan del todo: las mujeres que siguen muriendo a manos de sus parejas, las que trabajan sin contrato ni seguridad social, las que emprenden por necesidad y no por elección, las que piden permiso a sus maridos para abrir una cuenta bancaria.

Cerrar la brecha de género no es solo un imperativo moral ni un dato macroeconómico —aunque alcanzar la paridad podría hacer crecer más de un 20% el PIB global—. Es una cuestión de justicia. Y 286 años es una espera que ninguna mujer debería aceptar.

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