Consideraciones… (para comenzar este nuevo año 2026)

En estos tiempos en que la hipocresía, la ambición y el egoísmo se han entronizado, ahogando los más nobles sentimientos del corazón humano, compartiremos las reflexiones de la pionera Mercedes Mota.
Mercedes Mota
Santo Domingo, República Dominicana (Enero 2026).- Hemos nacido para ser útiles a nosotros mismos y también a los demás; nuestra misión no es vegetar en la indiferencia, ni consumirnos en el seno de pasiones ruines y vulgares.
No; la dignidad y la perfección humana imponen deberes muy sagrados, que, una vez eludidos, solo ocasionan nuestra felicidad y desventura.
Es innegable que el egoísmo reina actualmente; que el positivismo nos invade y la moral yace en olvido. La ganancia, el lucro; el tanto por ciento, he aquí lo que se busca. La sinceridad, el desinterés y la generosidad son virtudes muy raras en estos tiempos en que la hipocresía, la ambición y el egoísmo se han entronizado, ahogando los más nobles sentimientos del corazón humano.
Muchos habitan suntuosas moradas, lucen ricos vestidos, saborean manjares exquisitos, celebran ruidosos festines: he aquí el producto de la estafa y el engaño.
Hay que echar, pues, a un lado la honradez, la virtud; ¿no lo exige así vuestro propio bienestar…? ¡Ah! La voz del infortunio no es capaz de conmover los corazones petrificados; por llegar al fin propuesto, se desoye la voz de la conciencia, aun a costa de la propia satisfacción, de la satisfacción interna.
¡Cuántos corazones malvados se ocultan bajo un frac o una levita!
Muchos sonríen afectando una bondad de la que carecen: esa sonrisa oculta la perversidad.
Se adula y agasaja, pero tras el agasajo y la lisonja, hay un puñal presto a herir mortalmente.
Los malos abundan mucho. Así como las enfermedades contagiosas se propagan, así se propaga la maldad. Es un virus mortífero que todo lo envenena.
Sin embargo, a menudo hay quien piensa en los demás, sin que esto sea un obstáculo para pensar en sí mismo. Es cierto que existen almas generosas que trabajan con ahínco por el bienestar ajeno tanto como por el suyo propio. Para muchos, la conciencia no está muerta.
Ella es la guía que los conduce alejándolos del mal, evitándoles las agudas mordeduras del remordimiento….! ¡Atrás, ruin egoísmo, ambición maléfica, odiosa hipocresía! ¡Atrás, séquito del mal! ¡Las almas grandes te desdeñan, las almas nobles te desprecian!
(Artículo publicado por Mercedes Mota el 15 de septiembre de 1923 en la revista Fémina)






