Hasta siempre, Maricarmen

El adiós a la mujer que enseñó a todo un país a luchar por su hogar
El 7 de octubre de 2026, la voz de Maricarmen Abascal se apagó a los 87 años de edad en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, tras permanecer quince días hospitalizada desde la dolorosa jornada de su desalojo. El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid confirmó la triste noticia que conmovió de inmediato al movimiento social.
Como analizábamos en nuestra entrega previa de ¿Quién es Maricarmen? su traumático desahucio el pasado 23 de septiembre expuso la faz más cruda de la crisis de la vivienda y la «feminización de la exclusión residencial». Maricarmen no pudo regresar con vida al hogar donde residió durante cerca de 71 años en el barrio de Retiro, pero su recuerdo queda indisolublemente unido a la defensa de la vivienda como un derecho humano inalienable.
Un acuerdo que llegó demasiado tarde
La partida de Maricarmen encierra una profunda contradicción. Tras la masiva indignación popular y la presión social desatada cuando fue sacada en camilla de la casa que ocupaba desde 1956, se abrió una vía de negociación que culminó en un acuerdo para firmar un nuevo contrato de alquiler por ocho años con una renta adecuada a sus ingresos. Sin embargo, la restitución de su derecho llegó a destiempo. El severo deterioro de su salud, agravado por el agotamiento físico y emocional del desalojo, impidió que recibiera el alta para cruzar de nuevo el umbral de su vivienda en la calle Alcalde Sainz de Baranda.
El minuto de silencio en Sol y la vigencia del «Decreto Maricarmen»
La noticia de su fallecimiento irrumpió en medio de una asamblea ciudadana en la Puerta del Sol de Madrid, donde cientos de personas suspendieron sus debates para guardar un emotivo minuto de silencio en su honor. Ese silencio demostró que su lucha no concluye con su vida. Desde la cama del hospital, en su último mensaje grabado, Maricarmen legó una lección de dignidad que hoy es un mandato: «No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya». Su esfuerzo se convirtió en motor de cambio legislativo, impulsando las iniciativas conocidas popularmente en España como el «decreto Maricarmen».
Un eco inextinguible de Madrid a Santo Domingo
El legado de Maricarmen Abascal trasciende cualquier frontera. Tal como subrayamos en la crónica original de esta serie, la causa de esta octogenaria con discapacidad se transformó en el estandarte de miles de mujeres mayores, jefas de hogar y familias vulnerables que, tanto en España como en la República Dominicana y América Latina, reclaman el derecho fundamental a envejecer en un entorno seguro y con dignidad.
Su historia reitera que detrás de cada estadística inmobiliaria hay vidas humanas que no pueden ser reducidas a objeto de especulación. Despedimos a Maricarmen con el compromiso periodístico y ciudadano de mantener viva su memoria. Hasta siempre, Maricarmen; tu ejemplo permanece en cada casa que se defiende y en cada comunidad que no se rinde







