Mujeres al frente de las bancadas: avance simbólico en un Congreso que sigue siendo mayoritariamente masculino

Mercedes Ortiz en el Senado y Ydenia Doñé en Diputados asumen las vocerías de los dos principales partidos. Pero los números cuentan otra historia: solo 4 de cada 10 legisladores son mujeres en la Cámara Baja, y apenas 1 de cada 8 en el Senado.

Dos mujeres. Dos bancadas. Dos cámaras. En el arranque del nuevo período legislativo, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) eligieron a legisladoras como voceras de sus respectivos bloques en el Congreso Nacional. El gesto tiene peso político y valor simbólico. Pero los datos que rodean esa decisión revelan que la paridad en el poder legislativo dominicano sigue siendo, en gran medida, una deuda pendiente.

Las protagonistas: quiénes son las mujeres que hablarán por sus bancadas

Mercedes Ortiz: la alcaldesa que llegó al Senado con agenda propia

María Mercedes Ortiz Diloné

Electa senadora por la provincia Hermanas Mirabal para el período 2024–2028, María Mercedes Ortiz Diloné preside la Comisión de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional

María Mercedes Ortiz Diloné, conocida como Mecho, nació en Salcedo en 1983. Abogada de formación, con estudios en derecho, administración pública, políticas públicas y gestión municipal, construyó su carrera política desde el municipalismo: fue la primera mujer alcaldesa de Salcedo, cargo que ejerció durante dos períodos consecutivos entre 2016 y 2024.

Ortiz no llegó al Senado desde una lista de cuotas ni desde el anonimato. Llegó con una trayectoria que incluye la vicepresidencia de la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), la presidencia de la Unión de Mujeres Municipalistas de la República Dominicana —en dos períodos— y la presidencia de la Red Latinoamericana de Mujeres Municipalistas.

Electa senadora por la provincia Hermanas Mirabal para el período 2024–2028, preside la Comisión de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional. Ahora, como vocera del bloque del PRM en el Senado, tendrá la responsabilidad de coordinar la bancada mayoritaria de la Cámara Alta y representar la voz del partido de gobierno en ese espacio.

Ydenia Doñé: tres períodos, una aula y una bancada opositora

La elección fue conducida por una comisión del Comité Político del PLD encabezada por el secretario general Johnny Pujols, y resultó de una plancha única respaldada por toda la bancada.

La elección de Ydenia Doñé fue conducida por una comisión del Comité Político del PLD encabezada por el secretario general Johnny Pujols, y resultó de una plancha única respaldada por toda la bancada.

Del otro lado del pasillo legislativo y en la otra cámara, el PLD designó a Ydenia Doñé como vocera de su bloque en la Cámara de Diputados. Diputada en su tercer período consecutivo por la circunscripción uno de San Cristóbal, Doñé es maestra —ha formado varias generaciones de estudiantes—, ex regidora y ex viceministra del Ministerio de la Mujer.

Su perfil combina la experiencia pedagógica con la gestión pública y la labor parlamentaria. En la Cámara ha participado activamente en debates sobre educación, alimentación escolar, Código Penal y economía. La acompañan en la dirección del bloque el vicevocero Saulo Vega y la secretaria Damaris Vásquez.

La elección fue conducida por una comisión del Comité Político del PLD encabezada por el secretario general Johnny Pujols, y resultó de una plancha única respaldada por toda la bancada.

Una radiografía oportuna

Las designaciones de Ortiz y Doñé son bienvenidas. Pero la radiografía completa del Congreso Nacional que inauguran estas vocerías obliga a no quedarse solo con el titular.

En la Cámara de Diputados: casi dos tercios son hombres

De los 190 diputados y diputadas que integran la Cámara Baja, 70 son mujeres (36,8 %) y 120 son hombres (63,2 %). Es decir, por cada mujer que ocupa una banca en Diputados, hay casi dos hombres. La Constitución dominicana y la Ley de Partidos establecen mecanismos para promover la participación femenina, pero la representación real se mantiene por debajo del umbral de paridad —que exigiría al menos el 50 %—.

"No alcanza con que haya mujeres en los espacios de poder. Hay que preguntarse qué poder tienen esas mujeres y qué hacen con él". 

En el Senado: la brecha se vuelve abismo

La situación en la Cámara Alta es significativamente más grave. De los 32 senadores, solo 4 son mujeres (12,5 %) y 28 son hombres (87,5 %). Dicho de otra manera: 7 de cada 8 senadores son hombres. Las cuatro senadoras —Lía Ynocencia Díaz Santana (Azua), Mercedes Ortiz (Hermanas Mirabal), Aracelis Villanueva (San Pedro de Macorís) y Ginnette Altagracia Bournigal (Puerto Plata)— pertenecen todas al PRM, lo que significa que la oposición no tiene ninguna mujer en el Senado.

 

Cámara Total Mujeres % mujeres Hombres % hombres
Diputados 190 70 36,8 % 120 63,2 %
Senado 32 4 12,5 % 28 87,5 %
Total Congreso 222 74 33,3 % 148 66,7 %

En conjunto, solo 1 de cada 3 legisladores en el Congreso Nacional es mujer.

El símbolo y su límite

Las vocerías son posiciones de poder real: coordinan posiciones, negocian acuerdos, hablan en nombre de bloques enteros. Que esas voces sean femeninas importa. Sería más trascendental si fueran feministas.

Las vocerías son visibilidad y son poder, sí. Pero no alteran la composición de las cámaras. No modifican quién vota qué ni en qué proporción. No garantizan que la agenda legislativa incorpore una perspectiva de género. Son un paso, no una llegada.

Lo que falta: paridad real, no solo representación simbólica

La República Dominicana tiene una Ley de Partidos (Ley 33-18) que establece una cuota mínima del 40 % de candidaturas femeninas. Sin embargo, la brecha entre candidaturas y bancas efectivamente obtenidas sigue siendo amplia, especialmente en el Senado, donde el sistema de circunscripción uninominal —una provincia, un senador— históricamente favorece a los candidatos con mayor estructura territorial, que en la política dominicana suelen ser hombres.

La paridad real requiere más que cuotas en las listas. Requiere financiamiento equitativo de campañas, estructuras partidarias que no reproduzcan el machismo interno, y una cultura política que no trate la presencia de mujeres como una concesión sino como un derecho.

Mientras tanto, Mercedes Ortiz e Ydenia Doñé tienen la palabra. Y con ella, la responsabilidad de demostrar que cuando las mujeres llegan a los espacios de decisión, el debate —y la democracia— cambian.