Gladys Dickson Serrano: la jurista que irrumpió en un mundo de hombres y fundó el notariado dominicano

Doctora en Derecho bajo la dictadura, autora de una tesis pionera sobre los derechos de la mujer ante la ley penal y una de las fundadoras del Colegio Dominicano de Notarios: su nieto, el abogado Víctor Guillermo Garrido Reyes, reconstruye la vida de una mujer que abrió caminos cuando abrirlos tenía un costo.
Hay historias que sobreviven porque alguien decide contarlas. La de la doctora Gladys Altagracia Dickson Serrano llegó hasta hoy gracias a su nieto, el joven abogado Víctor Guillermo Garrido Reyes, quien escribió una memoria personal sobre la trayectoria de esta jurista francomacorisana: notaria pública del Distrito Nacional, miembro fundadora del Colegio Dominicano de Notarios y mujer que ejerció el Derecho en una época en que hacerlo siendo mujer era, en sí mismo, un acto de afirmación.
"Mi decisión de estudiar Derecho nació, en gran parte, de su influencia", escribe Garrido Reyes. "En ella vi la dignidad de la profesión jurídica, el respeto por la palabra empeñada y la certeza de que el conocimiento solo adquiere verdadero sentido cuando se acompaña de principios."
Estudiar Derecho bajo Trujillo: un acto político sin nombre
Cuando Gladys Dickson Serrano cruzó las puertas de la Facultad de Derecho de la entonces Universidad de Santo Domingo, a principios de los años cincuenta, no lo hizo en un vacío. Lo hizo en plena Era de Trujillo, bajo un régimen de control férreo sobre las instituciones, el pensamiento y los cuerpos —especialmente los cuerpos de las mujeres.
Según relata su nieto, ingresar a esa facultad siendo mujer implicaba "ocupar un espacio mayoritariamente masculino y afirmar, con estudio y carácter, que la inteligencia, la vocación jurídica y la capacidad de servicio no tenían género". No era retórica: era una realidad que se negociaba cada día en el aula, en los pasillos y en el ejercicio posterior de la profesión.
Perteneció a la promoción 1951-1956, generación que compartió aulas con figuras que luego marcarían la vida jurídica, empresarial y política del país: José Rafael Abinader Wasaf, José Luis "Pepín" Corripio Estrada y Artagnán Pérez Méndez, entre otros. Pero Garrido Reyes es enfático: el valor de su abuela no reside en esa compañía masculina, sino en haber construido "un nombre propio, respetado por sus pares y entrañable para los suyos".
Fue también contemporánea de un momento bisagra para las mujeres en el Derecho dominicano. En esos mismos años, Altagracia Mélida Frómeta Pereyra —también oriunda de San Francisco de Macorís— se convirtió en 1956 en la primera mujer en asumir la judicatura en el país. Dickson Serrano no fue espectadora de esa apertura histórica: fue parte de ella.
Una tesis que miró la ley desde la mujer, no al revés
En 1956 presentó su tesis doctoral titulada "La Mujer Frente al Derecho Penal", obteniendo calificación de Sobresaliente. La elección del tema no fue casual ni inocente.
"En una sociedad conservadora, bajo un régimen autoritario y con profundas limitaciones legales, sociales y familiares para las mujeres, ella decidió estudiar su posición frente al sistema penal", subraya su nieto. No eligió un asunto cómodo ni puramente técnico: eligió mirar la ley desde la justicia, la dignidad y la condición humana de las mujeres. En el contexto de los años cincuenta dominicanos, eso era una declaración.
En esa tesis dejó escrita una frase que Garrido Reyes rescata hoy como testamento espiritual: "El arroyuelo da muchas vueltas para llegar al Océano, pero llega." Una imagen que resume no solo su vida, sino la de muchas mujeres que avanzaron por caminos que el sistema no había diseñado para ellas.
Matrícula 026: fundadora de una institución, en minoría pero presente
De acuerdo con los datos aportados por su nieto, Gladys Dickson Serrano figura con la matrícula número 026 del Colegio Dominicano de Notarios, institución constituida el 3 de junio de 1967 —apenas tres años después de que la Ley No. 301 de 1964 organizara la función notarial moderna en el país— por un grupo de 35 profesionales encabezado por el doctor Ponciano Rondón Sánchez.
Once de esos 35 fundadores eran mujeres. Un tercio del grupo fundacional, en una época en que la presencia femenina en los gremios jurídicos era todavía una excepción que debía justificarse. Entre sus compañeras y compañeros de generación fundacional figuran Rhadys Abreu de Polanco, Jorge A. Subero Isa y Federico Enrique Michel Carrasco. En 1969, ese mismo gremio logró la admisión de la República Dominicana en la Unión Internacional del Notariado Latino.
El aporte de Dickson Serrano no se limitó a la condición de fundadora: fue tesorera de la Junta Directiva Nacional durante la presidencia del doctor César Pina Toribio, entre 1977 y 1979. "Ocupar una posición de confianza financiera y directiva en un gremio jurídico de aquella época, siendo mujer, no era un detalle menor", apunta su nieto. Era reconocimiento de sus pares, solvencia moral y autoridad ganada en un entorno que no la regalaba.
Firme y dulce: la mujer detrás de la toga
Más allá del expediente profesional, Garrido Reyes describe a una mujer que no se agotaba en su título. "Alegre, cercana, de sonrisa franca y mirada firme", amaba la música mexicana y ranchera —"esa que canta amores grandes, nostalgias hondas y sentimientos que parecen salir directamente del alma"— y construyó junto a su esposo, Guillermo Alejandro Reyes Kunhardt, una historia de familia, complicidad y presencia.
"Fue fuerte y dulce, seria y alegre, formal y cercana", escribe. "Esa combinación explica por qué su presencia imponía respeto, pero también abrigo".
La doctora Dickson Serrano transmitió a sus nietos valores de fe católica, vocación de servicio y amor por el estudio. Pero también algo más difícil de nombrar: la convicción de que una mujer puede llegar adonde se proponga, aunque el camino no sea recto, aunque el sistema no la espere, aunque tenga que dar muchas vueltas.
El arroyuelo llega al océano. Gladys Dickson Serrano llegó. Y su nombre, rescatado hoy por su nieto, merece ocupar el lugar que le corresponde en la historia jurídica dominicana.






