Mujeres que legislan para la igualdad: el Ministerio de la Mujer lleva su guía al Congreso

Con la entrega de la Guía Legislar para la Igualdad, la ministra Gloria Reyes y las legisladoras Aracelis Villanueva y Brenda Ogando protagonizan un hito que pone a las mujeres en el centro de la transformación normativa del país.

No fue un acto protocolar más. Cuando el Ministerio de la Mujer cruzó las puertas del Congreso Nacional este jueves con la *Guía Legislar para la Igualdad* bajo el brazo, lo que llegó no fue solo un documento técnico: fue el resultado de años de lucha acumulada, de voces de mujeres que supieron que cambiar el mundo también pasa por cambiar las leyes.

Una herramienta nacida desde la convicción

La ministra de la Mujer, Gloria Reyes, fue la arquitecta visible de esta iniciativa. En su intervención ante autoridades legislativas, organismos internacionales y representantes de la sociedad civil, Reyes fue directa: la igualdad no se construye solo desde las políticas públicas. Se construye, también, desde las leyes.

"Esta guía busca aportar herramientas concretas para que cada iniciativa legislativa pueda ser analizada considerando sus efectos diferenciados y su capacidad para garantizar derechos en condiciones de igualdad", afirmó.

Reyes eligió enmarcar el momento en la historia: la guía es, según sus propias palabras, un homenaje al legado de las sufragistas dominicanas. No es un gesto menor. Invocar a las mujeres que pelearon por el derecho al voto es recordar que cada avance legislativo tiene nombre de mujer detrás, y que este también lo tiene.

Las que reciben el testigo

Pero si hay dos figuras que encarnan con fuerza simbólica y política el significado de este acto, son las legisladoras que recibieron la guía de manos del Ministerio.

Aracelis Villanueva, senadora y presidenta de la Comisión Permanente de Familia y Equidad de Género del Senado, y Brenda Ogando, diputada y presidenta de la Comisión Permanente de Equidad de Género de la Cámara de Diputados, son hoy las custodias institucionales de esa herramienta. No como figuras decorativas, sino como operadoras reales del poder legislativo con la capacidad de transformar lo que entra a comisión y lo que sale convertido en ley.

Ambas valoraron la importancia de contar con instrumentos técnicos que fortalezcan el análisis legislativo y contribuyan a consolidar una cultura institucional orientada a la igualdad y la no discriminación. En un Congreso donde históricamente las mujeres han tenido que abrirse paso en espacios diseñados sin ellas, su presencia al frente de estas comisiones no es un detalle: es una conquista.

¿Qué cambia con esta guía?

La Guía Legislar para la Igualdad pone a disposición de senadoras, senadores, diputadas, diputados y equipos técnicos una serie de instrumentos prácticos para:

  • Identificar brechas de género en las iniciativas legislativas antes de que sean aprobadas.
  • Evaluar impactos diferenciados de las normas sobre distintos grupos de la población.
  • Incorporar criterios de igualdad en la elaboración y reforma de las leyes.

La ministra Reyes citó como ejemplo concreto de lo que es posible cuando se legisla con perspectiva de derechos: la Ley 1-21, que prohibió el matrimonio infantil en la República Dominicana. Una ley que protege, sobre todo, a las niñas.

El Congreso que necesitamos

El vicepresidente del Senado, Pedro Catrain, y el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, respaldaron la iniciativa desde sus respectivos roles. Sus palabras —sobre la calidad de las leyes como componente esencial de la democracia— suenan mejor cuando se pronuncian en un acto donde son las mujeres quienes lideran la agenda.

Porque de eso se trata, en el fondo: de que la igualdad deje de ser una aspiración para convertirse en el estándar técnico con el que se mide cada ley antes de ser promulgada.

Un feminismo que entra al Congreso con documentos

El periodismo feminista no romantiza. Sabe que una guía no es suficiente, que los cambios estructurales son lentos y que las resistencias son reales. Pero también sabe reconocer cuándo las mujeres avanzan posiciones dentro de las instituciones que durante siglos les fueron negadas.

Gloria Reyes, Aracelis Villanueva y Brenda Ogando no llegaron al Congreso a pedir permiso. Llegaron con una herramienta, con mandato institucional y con la memoria de las sufragistas dominicanas como respaldo histórico.

Eso, en la República Dominicana de 2026, también es noticia.