Jafreisy Vargas y la ciberseguridad con cara de mujer: cuando la tecnología también es territorio femenino

En un desayuno empresarial dominado por voces masculinas, una mujer del equipo técnico de NUMU Group demostró en vivo cómo operan los ciberataques. Su presencia en el escenario no fue un detalle: fue una declaración.
Hay sectores donde la presencia femenina todavía sorprende. La ciberseguridad es uno de ellos. Por eso, cuando Jafreisy Vargas tomó el espacio técnico del evento "España, un ecosistema de éxito en ciberseguridad" —organizado por la Cámara Oficial de Comercio de España en República Dominicana (CAMACOESRD) y NUMU Group— y mostró en vivo, paso a paso, cómo se ejecuta un ciberataque, no solo estaba haciendo pedagogía empresarial. Estaba ocupando un lugar que históricamente le fue negado a las mujeres: el de la experta técnica con autoridad en la sala.
El encuentro, celebrado en Santo Domingo con representantes del sector público y privado, tuvo como eje central la urgencia de que las organizaciones dominicanas migren de una cultura reactiva a una cultura preventiva en materia de seguridad digital. Pero más allá del mensaje institucional, fue la demostración en vivo la que dejó huella. Y Vargas fue parte de quienes la protagonizaron.
Demostrar para convencer
Junto a su colega Julio Balderrama, Jafreisy Vargas cerró el evento con una de sus partes más impactantes: dos simulaciones reales de ataques cibernéticos que mostraron, sin abstracciones ni jerga inaccesible, de qué manera una organización puede quedar expuesta ante los cibercriminales.
La decisión de cerrar con una demostración práctica no fue casual. Responde a una premisa que atraviesa el trabajo de NUMU Group: la ciberseguridad deja de ser un asunto de especialistas cuando se vuelve visible, comprensible y urgente para quienes toman decisiones de negocio. Vargas, con su presencia en ese espacio, encarnó exactamente eso: la capacidad técnica puesta al servicio de la comprensión colectiva.
En un auditorio donde los nombres que abrieron el evento fueron masculinos —Paco Pérez, presidente de CAMACOESRD; Javier Marín, CEO de NUMU Group—, la participación de Vargas en el cierre técnico no fue un complemento. Fue el momento de mayor concreción de toda la jornada.
El sector tecnológico sigue siendo una deuda pendiente con las mujeres
Los datos globales son elocuentes: las mujeres representan menos del 25% de la fuerza laboral en ciberseguridad a nivel mundial, según estimaciones del sector. En América Latina y el Caribe, esa brecha se profundiza. Las causas son estructurales: desde la orientación vocacional en la infancia, que todavía asocia la tecnología con lo masculino, hasta los techos de cristal que persisten en las empresas del sector.
Por eso, cada vez que una mujer como Jafreisy Vargas ocupa el rol de experta técnica frente a una sala de empresarios y funcionarios, no está simplemente haciendo su trabajo. Está desafiando, con su sola presencia, un imaginario que sigue siendo resistente al cambio.
La ciberseguridad no tiene género. Pero el acceso a ella, históricamente, sí lo ha tenido.
Una agenda que también es política
El mensaje central del evento fue claro: las organizaciones dominicanas necesitan dejar de reaccionar ante los incidentes y empezar a anticiparlos. Javier Marín, CEO de NUMU Group, lo planteó en términos directos: "El costo de un incidente no se mide solo en sistemas comprometidos, sino en reputación, clientes y valor del negocio".
Pero hay otra lectura posible de esa misma urgencia. Si las empresas necesitan talento técnico especializado en ciberseguridad —y lo necesitan con urgencia—, entonces excluir a las mujeres de esa formación y de esos espacios no es solo una injusticia: es una ineficiencia estratégica. Cada mujer que no llega a ese sector es una capacidad que el ecosistema pierde.
La alianza entre CAMACOESRD y NUMU Group apunta, entre otras cosas, a desarrollar programas de formación especializada y transferencia tecnológica en la región. Si esa agenda de formación incorpora explícitamente la perspectiva de género —si se propone reducir la brecha femenina en el sector tecnológico y no solo capacitar a quienes ya están dentro—, habrá dado un paso que va mucho más allá del desayuno empresarial.
El escenario que falta construir
Jafreisy Vargas estuvo en la sala. Demostró, explicó, convenció. Eso importa y merece ser nombrado.
Pero el periodismo feminista no se conforma con celebrar la excepción: exige preguntar por qué sigue siendo una excepción. ¿Cuántas mujeres hay en los equipos técnicos de las empresas de ciberseguridad que operan en República Dominicana? ¿Cuántas lideran áreas de tecnología en las organizaciones que asistieron a este evento? ¿Cuántas de las más de 400 empresas asociadas a CAMACOESRD tienen políticas activas de inclusión de mujeres en sus departamentos de tecnología?
Esas preguntas no tienen respuesta en el comunicado. Pero son exactamente las que un evento como este debería empezar a responder.
La ciberseguridad protege la reputación, la confianza y la continuidad de los negocios, como dijo Pérez al abrir la jornada. Bien. Ahora falta que esa misma lógica se aplique a la mitad de la población que todavía encuentra barreras para entrar al sector que se supone debe protegerlos a todos.

Karla Báez[/caption] 




