Jane Goodall: la voz que nunca se calló

Para Ciudadanía Fémina, su vida es una brújula. Y su legado, una llama que no se apaga.

Santo Domingo, República Dominicana (Octubre de 2025).- El mundo ha perdido a una de sus voces más luminosas. Jane Goodall, la mujer que transformó nuestra comprensión de los chimpancés y nos recordó que los humanos también somos naturaleza, falleció a los 91 años, recientemente. Pero su legado no se apaga. En cada rincón donde una mujer alza la voz, en cada niña que sueña con cambiar el mundo, Jane seguirá viva.

“Las mujeres tienen una capacidad única para liderar con empatía, intuición y fortaleza. El mundo necesita más de eso”.

Así lo dijo Goodall, pero no solo fueron palabras huecas: lo encarnó. Desde que se escondía en gallineros para entender el mundo animal, hasta que desafió las reglas científicas al nombrar a los chimpancés como individuos, su liderazgo fue radicalmente humano, profundamente feminista.

“No hay límites para lo que una niña puede soñar si se le da la oportunidad de crecer libre”.

Ella lo soñó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando “las chicas no hacían algo así”. Su madre, Margaret, le dijo: “Si realmente quieres hacer esto, tendrás que trabajar muy duro. Aprovecha cada oportunidad”. Y Jane lo hizo. Se fue a África. Observó. Escuchó. Cambió la ciencia.

“La igualdad no es una concesión, es un derecho. Y debemos luchar por él todos los días”.

Goodall no solo luchó por los animales.Luchó por las mujeres, por los pueblos indígenas, por los niños y niñas que recogían desechos para salvar el planeta y preguntaban si eso hacía la diferencia. Ella respondía: “Sí. Y puedes convencer a diez más”. 

“He visto cómo las mujeres en comunidades rurales transforman el entorno cuando se les escucha. El cambio empieza por ellas”.

En sus viajes por más de 60 países, Jane no solo hablaba. Escuchaba. Y amplificaba las voces que el sistema quería silenciar.

“La voz de una mujer puede cambiar el curso de una comunidad. Imagina lo que pueden hacer millones”.

Su activismo fue coral. Fundó institutos, escribió libros, dio conferencias. Siempre con Mr. H, su peluche símbolo de resiliencia, a su lado.

“No se trata de competir con los hombres, sino de construir juntos un mundo más justo”.

Jane no buscaba protagonismo. Buscaba justicia. Y sabía que esa justicia solo era posible si se rompía el molde.

“Las niñas necesitan modelos a seguir que les digan: tú puedes, tú importas, tú lideras”.

Ella fue ese modelo. Para científicas, activistas, periodistas, niñas curiosas y mujeres que aún dudan de su voz.

“Cuando las mujeres tienen acceso a la educación, todo cambia: la familia, la economía, el planeta”.

Su trabajo con comunidades mostró que el cambio no viene de arriba. Viene de la raíz. De la mujer que aprende, enseña y transforma.

“El activismo feminista no es nuevo. Ha estado en cada rincón donde se ha luchado por justicia”.

Jane lo sabía. Y por eso, nunca se detuvo. Ni cuando la ciencia la cuestionó, ni cuando el mundo la idealizó.

“Romper el silencio es el primer paso. Las mujeres no deben callar ante la injusticia, ni en la ciencia, ni en la vida”. 

Hoy, su voz y memoria nos convoca. A no callar. A romper el algoritmo. A construir desde el cuidado, la sabiduría y la acción colectiva.

Jane Goodall no solo estudió chimpancés. Nos estudió a nosotros, a nosotras. Nos desafió a ser mejores. Y nos enseñó que el cambio empieza cuando una mujer se atreve a mirar el mundo con ternura y decisión.

Para Ciudadanía Femina, su vida es una brújula. Y su legado, una llama que no se apaga. 🦋

Con datos de BBC Mundo