Más de mil voces contra la violencia machista: el grito que el Estado ignora

La pregunta que queda flotando es incómoda y urgente: ¿cuántas muertes más tolerará el Estado antes de asumir su responsabilidad?

🦋 Redacción de las Ciudadanas

Santo Domingo, República Dominicana (Noviembre de 2025) – La movilización “Voces contra la Violencia”, realizada en el Parque Miguel de Cervantes y el Obelisco Hembra, no fue solo un acto de memoria: fue un juicio público contra un Estado que sigue fallando a las mujeres.

Las cifras oficiales son una radiografía del horror: entre enero y octubre, el Ministerio Público registró 47 feminicidios íntimos, Interior y Policía 49 y el Ministerio de la Mujer 53. Cada entidad con cifras distintas, como muestra de la carencia de coordinación. 

Y, aunque se habla de “reducción” respecto a 2024, la realidad es que los feminicidios no cesan y se vuelven cada vez más crueles. Desde 2015, al menos 836 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. ¿Qué más necesita el Estado para reconocer que estamos ante una emergencia nacional?

El 36% de los casos penales corresponden a violencia de género o intrafamiliar, y el 65% de las adolescentes entre 15 y 17 años han sido víctimas de violencia sexual. Estas cifras no son estadísticas frías: son la evidencia de un sistema que normaliza el abuso y perpetúa la impunidad.

La instalación artística con cientos de muñecas fue un recordatorio brutal: cada muñeca representaba una vida truncada, una infancia huérfana. No son “casos aislados”, son el resultado directo de políticas que no protegen, de un Código Penal que mutila derechos, de órdenes de protección que se incumplen y de un entorno digital que multiplica el odio.

El Manifiesto 25N fue el punto más contundente de la jornada:

“República Dominicana sigue siendo un territorio peligroso para las mujeres y niñas, especialmente para las negras y pobres que son mayoría. No es destino trágico: son decisiones del Estado que profundizan la desigualdad, legitiman la impunidad y dejan sin protección a comunidades enteras.”

El documento denunció el Código Penal recién aprobado, que mantiene la prohibición absoluta del aborto incluso en casos de violación, emergencias médicas o inviabilidad fetal. Un Código Penal medieval, incompleto y arbitrario, dictado por sectores conservadores que prefieren condenar mujeres a la muerte antes que garantizar derechos básicos.

La movilización también celebró la sentencia del Tribunal Constitucional que elimina la penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Pero el avance fue acompañado por la reacción violenta de sectores políticos y religiosos que insisten en usar el odio como herramienta de poder.

La coalición feminista que convocó la jornada —UDEMU, CONAMUCA, CIPAF, Foro Feminista Magaly Pineda, MUDHA, ATH, entre muchas otras— dejó claro que no se trata de un acto simbólico: es una advertencia.

“Nosotras no retrocedemos. Nosotras no olvidamos. Nosotras no renunciamos. Y no nos vamos a cansar.”

El Manifiesto 25N será enviado a las autoridades, pero las organizaciones saben que la lucha no se gana en despachos ni en discursos oficiales. Continuarán con campañas, litigios estratégicos y acciones de incidencia para desmontar un sistema que protege agresores y castiga víctimas.

La pregunta que queda flotando es incómoda y urgente: ¿cuántas muertes más tolerará el Estado antes de asumir su responsabilidad?