Alice S. Marriott: la mujer detrás del imperio hotelero más grande del mundo

Cuando Marriott International inauguró su propiedad número 10,000, el discurso oficial celebró el legado de J. Willard Marriott. Pero hay otro nombre en esa historia fundacional que la historia corporativa suele pronunciar en voz baja: Alice S. Marriott, la cofundadora que construyó junto a él un imperio y que rara vez ocupa el centro del relato.
El 11 de junio de 2026, Marriott International abrió las puertas del JW Marriott Ranthambore Resort & Spa en India, su propiedad número 10,000 en el mundo. El hito fue celebrado con declaraciones de ejecutivos, presencia de la familia fundadora y cobertura global. Anthony Capuano, presidente y CEO de la compañía, lo resumió con una imagen que ya es parte del mito corporativo: todo empezó con un puesto de cerveza de raíz de nueve asientos, hace 99 años.
Lo que Capuano también dijo —aunque casi al pasar— es que ese puesto de cerveza de raíz no lo construyó un hombre solo. "Él y Alice S. Marriott construyeron un legado extraordinario de oportunidad, servicio e innovación", afirmó el CEO en el comunicado oficial. Una oración. Un "y". Y luego, el resto del relato volvió a girar en torno a J. Willard.
Ese patrón no es casual. Es estructural.
El nombre que falta en el centro
Alice Sheets Marriott fue cofundadora de lo que hoy es la cadena hotelera más grande del mundo. Junto a su esposo J. Willard Marriott, construyó desde cero una empresa que comenzó en Washington D.C. en 1927 y que hoy opera en 146 países con 10,000 propiedades bajo su paraguas.
No fue una figura decorativa ni una esposa que acompañó desde las sombras. Alice fue una socia activa en la construcción del negocio, involucrada en decisiones operativas y estratégicas desde los primeros años. Sin embargo, la narrativa corporativa —y la historia del turismo en general— tiende a recordar a J. Willard como el fundador y a Alice como el complemento.
El comunicado de apertura del JW Marriott Ranthambore es un ejemplo pequeño pero elocuente de ese patrón: la propiedad lleva las iniciales de J. Willard Marriott, y la mención a Alice aparece subordinada, casi como un gesto de cortesía hacia la corrección histórica.
10,000 propiedades y una pregunta incómoda
El hito de las 10,000 propiedades es, sin duda, extraordinario. Marriott opera hoy en 146 países, gestiona casi 700 propiedades de lujo en 74 territorios y su marca JW Marriott supera las 130 propiedades en el mundo. Es una escala que ninguna otra cadena hotelera ha alcanzado.
Pero los hitos también son momentos para hacer preguntas. Y una de las más urgentes en la industria hotelera global —una de las más feminizadas en términos de fuerza laboral y de las más masculinizadas en términos de liderazgo— es cuántas mujeres están al frente de esas 10,000 propiedades.
La industria de la hospitalidad emplea a millones de mujeres en todo el mundo, muchas de ellas en los eslabones más precarizados de la cadena: limpieza, servicio de habitaciones, cocina de base. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres representan más del 55% de la fuerza laboral hotelera global, pero ocupan menos del 30% de los puestos de liderazgo senior. En los niveles de dirección general de grandes resorts y cadenas de lujo, la cifra es aún más baja.
El comunicado de Marriott no menciona a ninguna mujer en posición de liderazgo entre los presentes en la apertura del JW Ranthambore. Los nombres que aparecen son Anthony Capuano, David Marriott, Rajeev Menon y Nilesh Gadhiya.
El lujo también tiene una deuda de género
La apertura del JW Marriott Ranthambore Resort & Spa en India es, en sí misma, una historia fascinante. Un resort de lujo a minutos del Parque Nacional Ranthambore, con 127 alojamientos que incluyen villas privadas, gastronomía de cocina india contemporánea y cócteles botánicos de inspiración local. Una apuesta por el ecoturismo de alta gama en uno de los destinos naturales más icónicos del subcontinente.
Pero el lujo, como categoría, tiene también una deuda pendiente con las mujeres. Las marcas de hospitalidad de alta gama construyen sus propuestas sobre el trabajo de cuidado —la atención al detalle, la anticipación de necesidades, la calidez del servicio— que históricamente ha sido trabajo de mujeres, mal pagado, poco reconocido y raramente celebrado en los comunicados de apertura.
Cuando Marriott dice que su propuesta de lujo ofrece "experiencias transformadoras", vale la pena preguntar: ¿transformadoras para quién? ¿Para el huésped que llega a reconectarse con la naturaleza, o también para las mujeres que sostienen esa experiencia desde adentro?
Alice, al centro
El centenario de Marriott se acerca. En 2027, la compañía cumplirá 100 años desde aquel puesto de cerveza de raíz en Washington. Será, con toda seguridad, un momento de celebración global, de campañas institucionales, de narrativas sobre el legado y la visión.
Sería una oportunidad histórica para que Alice S. Marriott ocupe, por fin, el centro del relato que también construyó. No como el "y" de una oración subordinada, sino como lo que fue: una fundadora.
Las 10,000 propiedades de Marriott llevan el nombre de un hombre. Pero también llevan, aunque no lo digan, el trabajo de millones de mujeres. Ese reconocimiento no debería esperar otros 99 años.

Karla Báez[/caption] 




